La Bahía de Balos en Creta


Que las Islas Griegas son uno de los destinos de veraneo más habituales para gran parte de los europeos es algo de sobra conocido. ¿La razón? Sus preciosas playas, su buen clima y la historia que atesora el archipiélago. Pero a pesar de que muchas de las playas griegas están atestadas de gente, todavía existen rincones maravillosos que suponen una agradable sorpresa por su tranquilidad y su estado salvaje.

Las playas de la Bahía de Balos, situada en la isla de Creta, son un buen ejemplo. Como podéis ver en esta fotografía se trata de un auténtico paraíso natural en el que disfrutar del sol, el mar y la tranquilidad.

Un reducto de tranquilidad

Las playas de la bahía y laguna de Balos están consideradas de las mejores de Europa e incluso de todo el mundo. Uno de sus mayores atractivos (a mi parecer) es que para llegar hasta ellas, por ejemplo a la de Matalo, hay que recorrer intrincados caminos de grava o hacerlo directamente desde el mar, a bordo de una embarcación. Esta característica ha conseguido que la zona se vea libre de aglomeraciones, edificios y chiringuitos, siendo un enclave prácticamente salvaje.

Por tierra o por mar

Las playas de arena rosada y aguas turquesa son maravillosas. Las fotos no les hacen justicia… Un buen modo de llegar a la bahía de Balos es acceder a ciudad de Chania o Hania, en Creta, que por cierto también merece la pena visitar por su gran belleza histórica. A partir de esta villa hay que recorrer un camino que recorre la península de Akrotiri, para llegar hasta la de Gramvousa. De repente aparecerá ante nuestros ojos la maravillosa bahía de Balos con su laguna.

Para llegar, lo mejor es recorrer los caminos de grava en coche y luego aparcar. El resto de la ruta, que dura unos 20 minutos, hay que hacerlo a pie… O bien tomar un barco en Kissamos y arribar a Balos tras una encantadora travesía por mar.

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