Cala Saladeta, un pedazo de paraíso ibicenco

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Ibiza es mucho más que fiesta y mercadillos bohemios. Ibiza es un lugar idóneo para desconectar de los problemas del día a día en un entorno privilegiado. Lo sabemos gracias a rincones como Cala Saladeta, una pequeña cala de apenas 80 metros de longitud por 20 metros de anchura que destaca por el blanco de su arena y el azul turquesa de sus aguas.

Una cala cada vez más famosa

Hace unos años era un refugio de paz. Te sentías como en una cala privada porque apenas había otras personas a tu alrededor, pero con el paso del tiempo se ha popularizado y ahora es muy complicado colocar la toalla durante la segunda quincena de julio y la primera quincena de agosto. De hecho, hasta los vendedores ambulantes se dejan ver con más frecuencia de lo deseado sabedores de que por allí cada vez hay más gente.

Por ese motivo te aconsejo madrugar. Además, también te recomiendo que no vayas demasiado tarde si quieres tomar el sol. ¿Por qué? Porque la sombra hace acto de presencia antes de la puesta de sol por culpa de una montaña situada al oeste.

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¿Cómo llegar a Cala Saladeta?

Llegar hasta allí no es tan fácil como llegar a otras playas, pero a pesar de ello merece la pena el esfuerzo. Está a 10 minutos en coche de Sant Antoni de Portmany, en dirección Santa Agnès. Hay que girar hacia un camino que está perfectamente señalado y dejar el coche en un parking que está a mano izquierda. Luego hay que tomar una decisión: el camino fácil que va por la montaña y es más largo, o el camino complicado que bordea la costa y es más corto. El primero te permite sacar buenas fotografías, mientras que el segundo, sin ser excesivamente complicado, te lleva más directo por un camino de rocas desde Cala Salada.

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