Playas vírgenes de República Dominicana


Las últimas décadas han colocado a la República Dominicana como uno de los principales destinos turísticos de sol y playa en el Caribe, un lugar que sin duda merece la pena visitar aunque sea una vez en la vida.

Aunque muchas de sus costas y playas se encuentran habitualmente muy concurridas y casi masificadas por la infraestructura turística (Playa Bávaro, Punta Cana, etc.), todavía es posible encontrar en el país algunas playas más aisladas y prácticamente vírgenes.

¿Quieres conocer algunas de ellas? Adelante, toma nota y pregunta en tu agencia de viajes por algunas excursiones a la zona.


Playa Rincón: Se encuentra a aproximadamente 20 kilómetros de la península de Samaná y es accesible solamente por un camino de cabras por el que deberás ir caminando… Pero el esfuerzo merecerá la pena nada más pisar la suavísima arena blanca de la playa, sus preciosas aguas cristalinas y el precioso paisaje montañoso que se extiende a su alrededor.

Las Águilas: Se trata de una gran playa de aguas cristalinas y arena blanca ubicada al sur de Pedernales. No obstante, no olvides tu sombrilla porque lo cierto es que la sombra escasea en esta zona semidesértica.

El Macao: Declarada como una de las mejores por la UNESCO, esta playa de palmeras y fina arena blanca ha ido tomando protagonismo y por desgracia cada vez más desaparece su encanto virginal para convertirse en un claro destino turístico.

San Lorenzo: Se encuentra en el Parque Nacional de Los Haitises y solamente es accesible por barco a causa de su insólita ubicación entre montañas. Esta bahía es espectacular gracias a su finísima arena blanca, sus aguas cristalinas y un entorno natural repleto de verde vegetación.

Bahoruco: No se encuentra del todo aislada, y es que se encuentra relativamente cerca del pueblo que lleva su mismo nombre y por tanto cuenta con algunos servicios y comodidades. No obstante, el entorno es tan espectacular como en cualquiera de las anteriores.

No te pierdas tampoco La Isabela, Punta Rucia, El Morro de Montecristi o Cabo Rojo, por ejemplo.

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