La playa de la película “Tiburón”

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Muchos recordamos con intensidad, atracción y horror la primera vez que vimos el clásico de Steven Spielberg “Tiburón”. Desde que aquella película se estrenó en los cines, bañarse tranquilamente en cualquier playa no ha vuelto a ser lo mismo… Ninguneada por la crítica en su estreno, el filme “Jaws” (título original de la película) es hoy día un referente del cine de terror, y todavía no se ha rodado otra cinta sobre el tema de los ataques de tiburones que la supere, ni siquiera que se acerque a su grandeza y éxito.

La película fue rodada en un enclave norteamericano que sigue exactamente igual que cuando se filmó. La famosa Isla de Amity, donde el jefe Brody se dejaba la piel para proteger a sus conciudadanos de los interese políticos, forma parte en realidad de Martha’s Vineyard, un punto vacacional muy conocido en Estados Unidos. Un referente para los amantes del séptimo arte, pero también para quienes busquen hermosas playas y lugares pintorescos.

Oak Bluff, pueblo ballenero


La playa donde se rodaron algunas de las secuencias más famosas del filme, como por ejemplo la escena de pánico tras el ataque del escualo al chico Kintner, lleva el nombre de Joseph A Sylvya State Beach y se encuentra en Oak Bluff, un resort turístico muy conocido pero bien conservado. Y es que al ser zona protegida, se han preservado las construcciones de madera de cuando el pueblo era una villa dedicada a la pesca y a la caza de la ballena. De hecho, en Oak Bluff no parecen tener mucho interés en explotar la relación del pueblo con la película “Tiburón”…

Una playa pública, tranquila y soleada

En Oak Bluff hay muchas playas, siendo algunas de acceso público y otras reservadas a residentes y veraneantes alojados en las villas correspondientes. El acceso se controla mediante licencias de aparcamiento o de uso de la playa, que se otorgan en el ayuntamiento de cada comunidad. La playa Joseph A Sylvya State tiene más de dos kilómetros de longitud y une Oak Bluffs con Edgartown, contando además con sendero para bicicletas: este arenal es público, y tanto los amantes del sol como los fanáticos del séptimo arte pueden disfrutar del bello entorno. Eso sí, cuidado con los tiburones…

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