Bahía de Trujillo, playas y naturaleza


Honduras es un destino casi insuperable en lo que a costa y playas se refiere. Sin embargo, casi toda la fama de las playas del país se la llevan lugares como Roatán, mientras que muchos otros enclaves preciosos quedan en segundo plano. Es el caso de la Bahía de Trujillo, que por sus magníficas playas y la belleza de la ciudad merece sin duda una visita.

La Bahía de Trujillo y la ciudad colonial que le dan nombre se encuentran en la franja conocida como “Banana Coast”. Trujillo es una ciudad llena de historia, que además atesora larguísimas playas casi desiertas.

Sin aglomeraciones


En Trujillo desembarcó Cristobal Colón en 1502, tras su cuarta y última travesía al Nuevo Mundo. La ciudad es uno de los lugares más antiguos de Honduras y también de los más famosos. Esta fama se debe también a sus enormes playas y al agua tranquila de su bahía, que sin embargo nunca se ve atestada de turistas. Esta característica convierte a la zona en el lugar idóneo para quienes gustan de disfrutar de las playas sin aglomeraciones. Ante la ciudad de Trujillo se extiende su playa urbana, que no está mal; pero las mejores playas están en la zona cercana al aeropuerto.

Playas para todos los gustos


Algunas playas trujillenses cuentan con arrecifes de coral, que las convierten en puntos muy buenos para la práctica del submarinismo. Las mejores son la playa del aeropuerto, con buenos restaurantes; la playa que está junto a las Cabañas Campamento, y la playa ubicada junto al hostal Casa Kiwi. Este hostal, preferido de los mochileros, dispone de servicios de alquiler de bicicletas y equipos para practicar el esnórkel. Otros lugares llenos de belleza son los arrecifes de coral de Cayo Blanco, donde se puede bucear entre barcos hundidos; el Banco de Estrellas Marinas y la salvaje playa de La Puntilla, cerca de Puerto Castilla.

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